Estaba caminando, en cuerpo astral, por una región montañosa, lejos de Brasil. Parecía ser el Himalaya, en la región del Tibet.
Antes de comenzar el ascenso a una montaña, vi a una compañera del GESH, más o menos por el medio de esa misma montaña. Percibí que, aunque parecía cansada, se mostraba perseverante y no se desanimaba cuando surgía algún obstáculo que intentaba impedir su marcha.
Al constatar que la montaña era muy alta y largo el camino que debía recorrer, súbitamente, me desanimé. Entonces me empezó a doler la cabeza (en cuerpo astral), tanto que parecía que me iba a explotar.
En este momento me acordé del esfuerzo que la compañera había empleado para alcanzar la cima de la montaña. Entonces escuché una voz que me decía:
"Por el mismo camino que tu compañera también tú deberás pasar. Este camino es largo y arduo, pero delante no solamente te encontrarás con ella, sino con otros amigos que te ayudarán".
Esta voz me resultaba familiar. Quise saber quien era, pues no veía a nadie a mi alrededor. Intuitivamente, la misma voz me respondió: Rampa.
Así que comencé a subir, y surgió un remolino en el aire que giraba sin parar y me seguía allá donde yo fuese.
Llegué a la conclusión de que el remolino era fruto de mis pensamientos. Enseguida escuché a Rampa diciéndome que debía deshacerme de aquel remolino, evitando, sobre todo, pensamientos improductivos. Sólo así conseguiría vencer una de las pruebas a la que se me sometería para escalar la montaña.
GESH - 30/01/2010 - Vigilia ASJ - Vila Velha, ES - Brasil