Hermanas, salve Jesús, nuestro Amado Hermano Mayor.
Salve María, nuestra Madre del corazón.
La nostalgia me ha hecho estar nuevamente entre vosotras. Me alejé, no para realizar trabajos en otros Centros Espíritas, sino para iniciar otra tarea, que aún no domino totalmente.
Con gran amor y alegría ahora formo parte del Ejército de Cristo, y para ello fui intensamente entrenada en técnicas de lucha, lo que para mí era novedad, su uso en luchas espirituales. A través de los estudios he sabido que vosotras, guerreras, tuvisteis dificultades en entender la importancia de la espada en el corazón del enemigo de la Luz, y confieso que a mí también me confundía, por estar allí, luchando por la Luz, en el nombre de Cristo.
Pero si las personas quieren trabajar realmente, no hay disculpa que los aparte de la tarea que se propusieron, y con ese pensamiento estudié, indagué, y ahora estoy aquí, el "Soldado de la Luz" más joven.
Aún no he dejado los trabajos de rescate a los drogados, y en realidad no quiero dejar esa tarea, que me trae paz, satisfacción y una conciencia más leve, pues es muy fuerte el rescate que realizo en esa área.
Desperdicié varias vidas con la droga, la vida nocturna y el ocio, hasta que comprendí que sólo trabajando, perdonándonos a nosotros mismos y al prójimo, amando lo que hacemos, es como el fardo se va aligerando.
Cada día se vuelve más brutal y aterradora la vida de un drogado en el plano astral.
Lo que pasa en el mundo material es una pequeña parte de lo que presenciamos aquí: cuerpos de enemigos acoplados al de sus víctimas; cuerpos híbridos, mitad hombre, mitad animal; miembros amputados, torturas y esclavitud.
Los infelices trabajan para las Tinieblas en rituales de magia que les lleva a la locura, asesinatos y vampirizaciones crónicas; con la intención de matar al encarnado, esclavizándolo en las Tinieblas, destruyendo hogares, atrayendo a niños y jóvenes, en busca de más seguidores.
Hermanas, de ninguna manera, y para mi propia paz interior, puedo dejar de socorrer a estos hermanos, piezas usadas y abusadas por los tenebrosos.
Tuve la felicidad junto a vuestro Grupo de hacer "estallar uno de los reductos de la droga". También destruimos una "fábrica de refinería y un laboratorio de estupefacientes en el plano astral", directamente conectados con los traficantes en la materia.
Frustramos algunas acciones negativas, pero aún hay mucho que hacer, y siempre que nos sea permitido, rescataremos a más "cobayas" que son utilizadas para estos experimentos.
El éxito en nuestras tareas sólo sucede porque Jesús, con Su Luz, nos guía a través de sus fieles servidores.
Paz en vuestro corazón.
Luiz Sérgio
GESH - 24/02/2012 - Vitória, ES - Brasil