Hermanos amados
La vida en la Tierra es un purgatorio de dolor, sin embargo, el sufrimiento vivido durante la reencarnación no es determinación de Dios.
Comprended que el dolor es un atajo a vuestro paso por la caminata terrena, causado por el sufrimiento que en vuestra ignorancia de las Leyes Divinas causasteis a vuestros hermanos.
En el Reino de Dios no hay hijos predilectos para el Padre, pues de lo contrario, Su Amor no sería Justo y Misericordioso.
Por lo tanto, cargad vuestra cruz con resignación y coraje, y al cargarla, reflexionad en el Bien que dejasteis de hacer a lo largo de la jornada evolutiva. A partir del sufrimiento y la reflexión, entenderéis que el papel del dolor es actuar como cincel para las almas imperfectas, de cuyos bordes serán esculpidos los ángeles del futuro.
El Amor de Dios, Perfecto e inquebrantable, os bendice a todos indistintamente.
Juan de Dios
(Este espíritu llegó amparado por un enfermero. Estaba diferente, pero recordaba al papa Juan Pablo II)
GESH - 28/02/2012 - Vitória, ES - Brasil