Videncia: Vi a Francisco de Assís, que se encontraba con Jesús. Parecía ser amigo del Maestro, un viejo conocido, tal vez de su planeta de origen. Conversaban sobre los planes de auxilio para la humanidad terrena. Enseguida capté el siguiente mensaje:
Juan fue llamado por el Maestro Jesús para bajar a la Tierra con la misión de recordar a los hombres Su Lección de humildad. Reforzar ante la Iglesia que el Reino de Dios no está hecho de riquezas materiales.
Él aceptó enseguida la tarea y el Maestro, en un abrazo amoroso le hizo una transfusión de energía que impulsó la bajada de aquel que renacería como Francisco de Assis.
Asesorado por los Guardianes de la Paz, cumplió su destino en la Tierra, recordó a los seres humanos las máximas de las lecciones del Maestro y ascendió libre de los compromisos que trajo en la reencarnación. Su túnica espiritual aún marcada por desdichas del pasado, se purificó, esparciendo una luz inefable al adentrarse en el portal de la muerte, hacia el mundo espiritual.
Pocos hombres comprendieron su misión, y envolviendo su figura bajo la condición de hombre santo, aislaron sus elevadas virtudes, alejando de los hombres comunes, lo que él era, el compromiso de desarrollarlas.
La verdad, hermanos, el Cristo Planetario envía a la Tierra a los Emisarios del Amor del Padre para abrir vuestros ojos inmateriales y que veáis la luz.
¿Por qué entonces, escogéis siempre la ceguera?
Se renuevan las oportunidades de progreso; ahora por el dolor. Los Emisarios de la Luz están aquí, sin embargo, ya no osan reencarnar, porque los sacrificarían. Combaten, lado a lado, con vosotros, pero no podéis verlos.
¿Cuántos vinieron, y los transformasteis en blanco de vuestro escarnio, desprecio y odio?
La ley se ha modificado, pero la oportunidad para que progreséis aún existe.
Levantaos de la condición de inferioridad en la que os demoráis, y venid hacia las Huestes del Amor Eterno.
Os saludo.
Hermana Clara de Assís
GESH - 25/02/2012 - Vitória, ES - Brasil