Paz en la Tierra y bondad en el corazón de los hombres.
En la Presencia Amiga del Divino Maestro cantemos hosanas y alabemos a Dios, en la práctica del amor al prójimo.
Ante las ofensas recibidas del hermano de humanidad, supliquemos la Presencia Amiga para inspirarnos el perdón.
Ante las horas de suplicio y dolor, físico y moral, sumerjámonos, de mente y corazón, en la Luz que irradia de la Divina Presencia.
En los momentos de desilusión y desánimo, roguemos la Divina Presencia para que Su Amor llene las lagunas en nuestro corazón.
Ante la Divina Presencia de Amor, amemos al prójimo, haciéndole aquello que nos gustaría que él nos hiciera.
Jesús, la Divina Presencia, es la Eterna Luz que nos guía, hoy y siempre.
Meimei
GESJ - 27/12/2011 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil