Videncia: Veo un "Centro de Tratamiento" para drogadictos, en el plano físico. Las escenas, en la contraparte espiritual, eran aterradoras. Junto a cada viciado internado había varios espíritus fuertemente imantados; todos ellos muy deformados y con alto grado de desequilibrio, de tal forma que se acoplaban, y en algunos casos, casi ni conseguía ver al espíritu del encarnado.
Después, capté el siguiente mensaje:
¡Hermanos, muy buenas tardes!
El mundo espiritual se encuentra de tal modo perturbado, que cada toxicómano, desajustado, posee a su alrededor falanges de viciados, organizados y entrenados para aprovecharse al máximo de los fluidos corpóreos producidos a partir del uso de diferentes tipos de estupefacientes.
Los "Señores de las Sombras" se han especializado en el aprovechamiento de cada producto volátil, formando verdaderos ejércitos preparados para, bajo la acción hipnótica de las drogas, avanzar sobre transeúntes de la vida física, poco preparados y precavidos, arrastrándolos al desequilibrio perturbador.
¡Mis hermanos y amigos, el problema de la droga es un caso de calamidad pública! A pesar de estar considerada como ilegal, precisa ser asumido como problema de salud, siendo abordado por todos como enfermedad social y humana a ser tratada con la ayuda de la fe, de los valores promovidos por el Evangelio que redime a las criaturas.
Los Dictámenes Superiores, programados y traídos a la humanidad bajo la forma de instrucciones de naturaleza moral y espiritual, son la tabla de salvación de la humanidad que observa, perpleja, como las drogas promueven su total decadencia.
¡Amigos y hermanos! Apenados continuamos trabajando, en comunión con las Fuerzas del Bien, auxiliando, amparando y socorriendo a las frágiles marionetas.
Orientando, instruimos y desarmamos a los "Grupos de Tenebrosos, traficantes en el mundo espiritual de los malos hábitos y vicios. Y junto a Jesús, actuamos rogando a Dios por los "Señores de las Tinieblas" para que, sin fuerzas, cedan al Poder Sublime de la Luz y dejen de actuar en contra de las Leyes de Dios.
Que la paz de Dios ilumine nuestro actuar, hoy y siempre.
Bezerra de Menezes
El 22/06/2010