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Abandonad el orgullo, ese peso muerto que sólo alarga la jornada

15/04/2009

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Amigos,

Atraído por los múltiples homenajes a lo largo y ancho del Globo, con alegría me acerco a vosotros, aún pensando que no los merezco, pues tan sólo he cumplido la Voluntad del Padre, asesorado por incontables amigos, y por qué no decirlo, también por enemigos anónimos que de una u otra forma han sido los verdaderos artífices de tan noble tarea.

De todos modos, os agradezco las vibraciones de amor y gratitud, que guardo como un tesoro en mi corazón. Es una inmensa alegría servir a Dios, pues los frutos de aquello que Él impulsa son generosos y sacian nuestra sed de progreso.

Difundí a través de la palabra la inmortalidad del alma, y vosotros probáis algo más, que el alma perdura tras deshacerse del cuerpo físico, prosiguiendo su trayectoria evolutiva en el mundo espiritual, donde el hombre se inmortaliza en la memoria de todos los que acogen sus ideas, continuando él, vivo también, con la perpetuación de sus principios y valores inmortales difundidos por la vida de afuera.

Continúo vivo, trabajando junto a la que fue mi compañera.

Vamos allá donde el Señor nos envíe, soplando en cada lugar donde sea necesario dar continuidad al gran proyecto de elucidación de la mente humana. No imponemos nada, sólo sugerimos que observen, estudien, comparen, como también nosotros lo hicimos, y saquen sus conclusiones por la lógica de un plan divino, excelso en su concepción, perfecto en sus actos y generoso en su compasión hacia los hombres.

A todos los cofrades de las lides espíritas, desde los planos invisibles hasta los mundos de la materia, os invito a que unáis vuestras fuerzas en el entendimiento profundo del momento que vivís. No dejéis que pasen desapercibidos los fenómenos del presente, así como no dejamos escapar aquellos vividos en el pasado.

Un nuevo evolutivo se aproxima a vuestra humanidad; preparaos para que los hechos no os sorprendan.

Abandonad el orgullo, ese peso muerto que sólo alarga vuestra jornada. Libraros del egoísmo que os hace tropezar, y con la cabeza alta, la mente lúcida y la alegría en el rostro, atravesad la presente hora reconciliándoos con vuestros enemigos, corrigiendo las faltas, perfeccionando vuestras virtudes.

Desde lo Alto os guiamos.

Allan Kardec

GESJ - 24/03/2009 - Reunión Pública, ES - Brasil

Allan Kardec nació en Francia el 03/10/1804, falleció el 31/03/1869.

Autor de los libros:

¿Qué es el Espiritismo?

El Libro de los Espíritus

El Libro de los Médiums

El Evangelio Según el Espiritismo

El Cielo y el Infierno

El Génesis




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