Hermanos queridos,
Cuando la Providencia Divina, Generosa, toda Bondad y Justicia, me concedió la dádiva de la mediunidad como trabajo, para el rescate de las múltiples faltas que tenía, nunca imaginé que tras desencarnar continuaría siendo médium.
Pero, la Sabiduría del Creador, comprendiendo nuestras necesidades de progreso, se anticipa siempre a nuestra consciencia, depositando ante nuestros pies las herramientas bienhechoras y amigas que nos auxiliarán cuando lo necesitemos. Basta un pensamiento de socorro pidiendo ayuda.
Así es que, fui médium, y hoy soy llamado a intercambiar innumerables procesos mediúnicos, obsesivos, posesivos y demás.
Por toda parte, médiums principiantes y otros más experimentados conectan sus mentes a la mía, en busca de auxilio para el ejercicio correcto de la mediunidad.
Algunos, es cierto, aún inseguros, indecisos e infantiles, buscan en la personalidad que desarrollé en mi última encarnación, las respuestas para su práctica de la mediunidad con Jesús.
A estos, me anticipo a decirles, que cada personalidad extrae de su mente aquello que posee, dejándose envolver por el ambiente psíquico que crea por la fuerza de lo que es y no de lo que le gustaría que fuese.
Lo que está por construirse aún tiene la fuerza de un deseo embrionario, como la semilla que encierra la promesa del vegetal que llegará a ser un día. Ahora bien, si en el interior de la semilla dormita un brote de jacarandá, jamás germinará del mismo una secuoya (árboles típicos de América).
Médiums, sed vosotros mismos. Haced que broten de vuestro interior las mejores vibraciones que seáis capaces de generar. Dejad que os lleguen, a través de la fuerza del trabajo mediúnico, las potenciales virtudes desarrolladas por vosotros a lo largo de las jornadas terrenales y confiad en que el Creador os colocará en el tiempo y el lugar adecuado para que saquéis lo mejor de vosotros.
Muchas son las dudas y la inseguridad, pero no hay fórmulas, recetas ni respuestas preparadas que puedan solucionar las incontables preguntas que hacéis y enviáis al mundo espiritual como flechas perdidas.
La curiosidad es sana, en la medida en que impulsa al ser hacia el crecimiento. Pasado el límite de esa comprensión, se vuelve dañina porque estanca la mente que batalla frenéticamente entre dudas y preguntas, y no la deja avanzar. Sed curiosos sin olvidaros de que para servir, basta con querer y tener fe.
El conocimiento se adquiere con el paso del tiempo.
El amor se va desarrollando con los días vividos en las experiencias terrenales.
La paz sólo será alcanzada cuando equilibréis vuestro interior, con la sabiduría de la entrega al Padre, pues en Su Suprema Voluntad reside la bienaventuranza de un presente y futuro de paz.
Tudo está como debe ser y lo que aún no lo esté, estará.
Os sirvo con alegría en el alma, pero sólo al Padre atenderé por siempre, siguiendo el guión de trabajos y tareas que me haya designado, pues Él es el Gobernador de nuestras almas y solamente a Él y a sus Delegados debemos obediencia y servicio.
Que la paz sea vuestro ambiente interior de reflexión y progreso, hoy y siempre.
Chico
GESH - 30/01/2008 - Vitória, ES - Brasil